Friday, December 23, 2005

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Lo nuestro hubiera podido salir
por otro lado
de no mediar -como siempre-
la eterma cuestión
adquisitiva

ya sabes,
hasta que no me PERTENEZCAS,
lo que sientas,
las miradas, los besos, las caricias,
las manos enlazadas,
el fluír de los cuerpos,
el calor, la compañía,
tu frente descansando en mi
frente,

no me sirven de nada:
hasta que no me PERTENEZCAS
todo eso te lo puedes meter
donde te quepa

no bastan los objetos ¿verdad?
no bastan las rebajas de fin de
temporada,
ni el último modelo deportivo
ni el no va más en consolas
para el niño

no basta consumir enajenadamente
todo lo que se pueda consumir
y más y más y más:
hasta que no me PERTENEZCAS
no habré llenado la codiciosa cuba
de mi triste vacío
existencial

ya sé, ya sé que no me servirá de
nada,
que mi vacío continuará
vacío

pero yo quiero que tú me
PERTENEZCAS
porque te quiero dar raciones de
vacío cada noche entre sábanas
y que el odio cansado de tus
ojos al despertar conmigo
sólo vea el vacío:
a mí qué más me da

yo necesito tener lo que no es
mío:
lo demás no me importa.
*




os presento


desean que esté
vivo

pero no quieren
que esté
cerca:

éstos son mis
amigos

mi familia

mi gente.


*
Curriculum -i.

Pablo G. Bao (1950 - ja).- No es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia; tampoco lo es en Filología Románica por la Universidad de Salamanca. Desde su más tierna edad ha ejercido de mozo de tiendas, chico de los recados, botones en una constructora (donde aprendió a escribir a máquina copiando el libro Heidi, de la Spyri); oficinista, repartidor publicitario, repartidor de pan, camarero, lavaplatos, hombre de la limpieza en bares (a cambio de bebida y poco más); responsable de un chiringuito de hamburguesas (de donde fue despedido por irresponsable); basurero, desbrozador de campos, pintor de brocha gorda, albañil, cortador de caña, cortador de carrizo, albañil otra vez, transportador de muebles para hoteles, alquilador de hamacas y de tablas de surf en las playas… entre otras cosas. Y desde hace algunos años hasta la actualidad, vendedor ambulante de chorradas para turistas rubios en simpáticos mercadillos veraniegos, donde ya casi tiene lista su tesis doctoral.
Ha publicado el libro de poemas Corazón de ternera (2000, Editorial Línea de Fuego); fue incluido en la Revista Literaria 41-42 (Editorial Renacimiento); es uno de los treinta en la reciente antología Poemas para cruzar el desierto (2004, Editorial Línea de Fuego); ha publicado en la Revista bART (de Karmelo C. Iribarren); ha compartido cartel en el nº 6 de la Revista Ex Libris, de la Universidad de Alicante; ha competido con los famosos Hermanos Tonetti, en los también llamados Recitales Poéticos (con derecho ilimitado a rioja tinto), además de enviar sus poemas a revistas locales y provinciales que lo solicitaron, algo de lo que prefiere no acordarse… Y, por supuesto –y como debe ser–, envió sus trabajos a las más renombradas editoriales de poesía (la mayoría de las cuales quedaron tan impresionadas, que una fatal parálisis les impidió siquiera contestar).

(Y por ahora, nada más)